ART.2. AUTODISCIPLINA

La autodisciplina implica educar en el ejemplo. De este modo tenderemos a enseñar a nuestro/as  hijos/as para que sepan aquello que deben hacer y les conviene en cada momento. Sí que es cierto que lo indicado anteriormente resulta de un proceso y de un  tiempo que solo tiene fecha de comienzo pero no tiene fin. Constancia y paciencia son nuestras herramientas.

Educar en disciplina es exigirles una conducta adecuada y el cumplimiento de las normas pactadas a través del diálogo y la comprensión.

A continuación indicamos una serie de preguntas que te pueden ayudar antes de intervenir con tu hijo/a:

  1. ¿Cuáles son los problemas más graves que tengo con mi hijo?
  2. ¿Cuál es el más importante, el que requiere una más pronta solución?
  3. ¿Cómo actúo, cómo reacciono ante el problema, ante su conducta?
  4. ¿Cómo responde mi hijo a mi actitud?
  5. ¿Siempre existió este problema? ¿Cuándo empezó? Ver las causas.
  6. ¿El problema se presenta en situaciones y momentos concretos, siempre?
  7. ¿He utilizado alguna estrategia que me hay dado buenos resultados? ¿Cuál?
  8. ¿Qué estrategias preveo que me pueden dar mejores resultados?
  9. ¿Estamos de acuerdo los padres en cuanto a las estrategias o medidas  a tomar?
  10. Definir las estrategias concretas y aplicarlas e ir observando en qué medida nuestro hijo cambia a mejor y se soluciona el problema o conflicto que hemos abordado.

Ficha recordatorio para toda la intervención educativa que hagamos con nuestros/as hijos/as:

  1. AMA  a tu hijo/a incondicionalmente y ama y valora tu condición de padre, madre o educador.
  2. LAS PALABRAS, lo que le digas y la forma en que se lo digas, provocan colaboración o rechazo, no lo olvides.
  3. SUS SENTIMIENTOS  son su punto débil; lee sus deseos, sus temores, sus dudas, sus esperanzas, sus desánimos. Muéstrate empático y estará de tu parte.
  4. TUS DEFECTOS Y TU VULNERABILIDAD, tus limitaciones, tus carencias, tu fragilidad son el mejor reconstituyente, la medicina más efectiva para que tu hijo aprenda a aceptar su propia fragilidad, se haga fuerte y no se rinda en sus propósitos de mejora y superación.
  5. ESPERA LO MEJOR  de tu hijo y acabarán dándotelo.
  6. TEN FE Y CONFIANZA   en su capacidad y en su valía. Da por hecho que logrará lo que se proponga y díselo abiertamente.
  7. BUSCA ALGO BUENO Y VALIOSO en el menos motivado y el menos capaz de tus hijos/as y lo encontrarás.
  8. ESTABLECE LIMITES, inculca disciplina y exige que se cumplan. Di ¡no! Cuando sea necesario.
  9. EVITA LOS CASTIGOS por su ineficacia. Hay mejores alternativas.

Continuará…

Fuente “La educación inteligente” Bernabe Tierno.